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Tampico Hermoso

Tampico Hermoso

Ya quedó plasmado en una red social: Tampico es u punto que Dios nos regaló a los tamaulipecos para entender su obra, para disfutarla y para vivirla, sin duda alguna.

El fin de semana, gracias a los trabajos del doctorado en Comunicación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, tuvimos oportunidad de volver al puerto jaibo y su hermosa playa Miramar, del municipio de Madero, aunque la mayoría ubicamos la playa como de Tampico.

El caso es que nos quedamos alegremente sorprendidos por los cambios que ha experimentado esta magnífica zona, que no únicamente en Semana Sata recibe muchos turistas: hay un mundo de gente que disfruta sus artesanías, su gastronomía y muchas otras cosas más. La verdad, Tampico se perfila a ser lo que debió ser desde el principio: un paraíso turístico.

Cosas que hay que atender como algunos hoteles a bordo de playa que ya son viejos y sus dueños nunca pensaron en invertir un centavo en modernizar, como es el caso del Hotel Doña Julia, que, a fuerza de ser sinceros, debería demolerse y replantear el recurso hotelero. No sucede lo mismo con el hotel Arenas del Mar, cuyos propietarios se han preocupado por tenerlo siempre adecuado a las necesidades del turismo de todo el año.

La gastronomía de la zona conurbada, a base de pescados y mariscos es la delicia de muchos de nosotros que tenemos que pedir permiso al doctor para disfrutarla, pero bien vale la pena el pecadillo.

Tiene más paseos y hay otro ambiente. Lo que tiene y con lo que no estamos de acuerdo es que cada administración, municipal y estatal se preocupan más por cambiar logotipos y color de las instalaciones que mejorar los servicios.

Hemos de recordar que las escolleras no las hizo el actual gobierno, ni el de ETC ni otros más. ¡Vaya! Ni el de Marte R. Gómez, para acabar pronto, y el querer poner una firma exclusiva habla de acciones no muy adecuadas. Tamaulipas es y debe ser de los tamaulipecos y no de un partido político, y los tamaulipecos, en su papel de consumidores, empresarios, restauranteros, fabricantes de artesanías, prestadores de servicios, taxistas, guías de turistas y más, tenemos el derecho de participar en su grandeza, porque ésta, la grandeza, se cultiva a diario y se disfruta también a diario.

Hay un pequeño mapa como se estila en Europa, donde se marcan los hoteles de la playa y cercanos a ella, con su clasificación en estrellas, dirección y datos básicos. Una excelente idea que nos ayuda a ubicarnos y a saber a dónde ir.

Ahora falta que un patronato -que debe existir- haga mapas donde se indique cada punto de interés turístico y cultural, así como de espectáculos.

Estamos seguros que si todos participamos, en el caso particular, Tampico podrá ser una potencia turística, y si lo ampliamos a todos los rincones de la entidad, seremos un estado con vocación turística.

¿Qué nos falta entonces?

Muy sencillo: hay inversionistas en cierne, hay quien quiere arriesgar para ganar más, y solo nos piden una sola cosa: seguridad para su inversión y sus visitantes.

Si la autoridad se aboca a resolver este aspecto, tendríamos de vuelta ese inmenso turismo en Tamaulipas que deja muchos, pero muchos miles de dólares al año, satisfacciones en general, y sobre todo, permitirá que miles de tamaulipecos tengan un sustento digno y decoroso, acorde a los esfuerzos que hagan.

Resulta muy hermoso ver a Tampico y Maderos despierto; llenos de obras que incomodan, pero seguramente pronto estarán resueltas y tendremos mejores vialidades y accesos.

Falta desarrollar en Altamira, que es tema de otra colaboración y que bien vale la pena atender puntualmente y con la urgencia que se requiere.

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