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La Mil Caras

La Mil Caras

ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Como si levantaran la mano para brindar y para libar un trago amargo contra la malaventura, contra el infortunio, autoridades de salud de Tamaulipas, de las Universidades, médicos y los enfermos se dieron un fuerte abrazo y con lágrimas se dijeron dispuestos a combatir un serio padecimiento que se le conoce como la “Mil caras”.

Lo frío, lo parco y lo insensible se estrelló contra el suelo y le dio paso a esa camaradería que todos persiguen y que crea un ambiente ideal para agarrar a cachetadas a todo aquello que con sus garras lesiona, lastima y destroza.

Y es que sí, “mil caras” es el calificativo adecuado que se le acomodó a la Esclerosis Múltiple, una enfermedad que en unos años convierte a los adultos otra vez en niños, porque es neurológica y lacera poco a poco el funcionamiento de nuestro organismo.

No fue para menos y es que por eso la Secretaría de Salud de Tamaulipas, Gloria Molina Gamboa, encabezó en Ciudad Victoria el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, una enfermedad contra la que, ella dijo, se va con todo porque no es normal, es desconocida y no ha sido dimensionada con exactitud.

Ella es doctora y sabe bien que “mil caras” no usa máscara, por ello estableció el compromiso con los enfermos de que no están solos y, todos juntos, lucharan para una detección a tiempo y con los recursos que sean necesarios, porque así es la disposición del gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

La secretaria, a unos metros, escuchó el testimonio de una paciente de esclerosis múltiple que pertenece a su área, la doctora Karina Lizbeth Villa López, quien desde hace once años y a sus 35 años de edad, libra una tremenda batalla apoyada en su desgastado bastón.

Muy pausada porque la esclerosis afecta también la visión y con sus gafas, Karina provocó que las lágrimas rodaran cuando citó puntos de su historia como paciente y los cambios que su vida ha sufrido cuando este invasor, se hizo presente.

Antes de tomar el micrófono la doctora se separó de su hijo de casi cuatro años, quien de lejos la veía asustado, triste, tembloroso, como si entendiera que “mil caras” podría arrebatar a su madre de los brazos.

Sorprendió ver, a su colega la doctora Gloria Molina, bajar la mirada, retirarse las gafas, tocarse los ojos y pasar aire como lo hace cualquier humano impotente que batalla para luchar contra lo que Dios en ocasiones, dispone.

Pero es claro que se siente abrigada, como autoridad, por las Universidades Autónoma de Tamaulipas, la Vizcaya, , por la asociación Vida Nueva y otras y también por el ISSSTE, para levantar la espada y cortarle la cabeza a la esclerosis, antes de que lo haga con los 20 mil enfermos que se tienen contabilizados tan solo en México.

Fue, también, importante la participación de Gerardo Rodrigo Flores, desde su silla de ruedas, del doctor Francisco Rocha Carvajal, Jefe de Rehabilitación del Hospital Regional, y la presencia de integrantes de las facultades de Trabajo Social y Enfermería de la UAT.

Para que se conozca, un tratamiento con esteroides tiene un valor de entre 30 mil y 60 mil pesos para un paciente, por ello muchos de ellos simplemente se quedan en el camino.

Ellos, los enfermos, encontraron aquí una luz al final del túnel.

Porque va en serio la guerra que se le declara.

A la de “mil caras”.

Correo electrónico: [email protected]

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