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Lo que el Peje se perdió

Lo que el Peje se perdió

ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Obstruir el paso a los periodistas en ocasiones es mejor porque los obliga a que se internen entre la multitud y huelan de cerca y escuchen lo que escapa por la boca de los fieles seguidores de un candidato que por su fama ha rebasado, toda barrera.

Y es que desde arriba, en el presidium, se pierden muchos detalles que brotan entre un populacho muy ocurrente los que, desde abajo, no escapan de los oídos de quienes escriben en los medios y quienes sin un interés de por medio acuden a cubrir lo que se pensaba que iba a ser un magno evento.

A no pocos les sorprendió la tibia presencia de quienes apoyan a Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de “Juntos haremos historia”, no obstante de que se contabilizó en más de 50 los camiones foráneos que rodeaban las instalaciones del Recinto Ferial de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Es por eso que se hablo de que la multitud no rebasó los 2 mil 500 simpatizantes de “El Peje”, además de que docenas de sillas lucían vacías y muchos se retiraron del lugar cuando el candidato se acercaba a los 20 minutos de su discurso.

Y fue esto lo que se escucho allá abajo, entre la raza que capto la atención de la prensa.

“Ya lo vi, Ya vámonos. Esto está muy aburrido. Es más de lo mismo”, le decía una jovencita al que parecía su novio. Ambos se retiraron.

Y más allá, a unos pasos, en el momento en que López Obrador prometía bajar el IVA en la frontera mexicana de 16 al 8 por ciento.

Textualmente dijo: “Eso va a suceder en Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo y Río Verde cuando sea presidente”. “Río Bravo…buey”, le grito un muchacho, quien además dijo que el candidato no conoce Tamaulipas.

Por supuesto que López Obrador rectificó cuando alguien de su equipo le susurro al oído que se trata de Río Bravo, Tamaulipas.

Para bien del aspirante presidencial, debe saber que además de esas cosas tan pueriles, dejo un buen sabor de boca entre los asistentes, que a gritos, con las manos, con gestos de placer, apoyaron sus propuestas, sobre toda esa que tiene que ver con declarar como delito grave, con cárcel y sin derecho a fianza, el uso indebido del dinero público.

De igual manera, arrancó aplausos cuando hablo de mejores salarios, del campo, del no uso de aviones, de cancelar la reforma educativa y la intención de jugar con el agua de México y, de la justicia, porque en nuestro país se cometen 81 asesinatos diarios.

A su partida, cuando abordó una camioneta, una mujer se le acerco y le entrego algo que –parecía- un muñeco negro, de esos que los santeros usan para la hechicería. Y cómo no, si momentos antes en su discurso él dijo que Los Pinos están embrujado, al grado de que allí habita “El Chupacabras”.

A pesar de todo el evento de López Obrador fue bien calificado, aunque algunos comentaros que en el mismo lugar, a unos metros, Baltazar Hinojosa Ochoa cerro su campaña como candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, con unas diez veces más de simpatizantes, por lo que abarroto el Recinto Ferial.

Pero bueno, el moreno hizo lo posible por penetrar y lo de Baltazar se entiende, porque dependía de gobiernos del PRI tanto federal como estatal, que aportaban su granote de arena en materia de acarreo.

Lo que, por supuesto, no se ve bien, es que unas horas después del cierre de Morena a un kilómetro de ese lugar, Oscar Almaraz Smer, candidato del PRI a la presidencia municipal de Ciudad Victoria, concentró a por lo menos 10 mil simpatizantes y promotores del voto, por lo que rebasó con mucho el número de los morenos.

Y resulta esto inexplicable, porque Oscar trae en contra el gobierno de Tamaulipas encabezado por el PAN, y aun así sus eventos son muy concurridos, ordenados y les saca jugo a pesar de todo.

Oscar se llevo entre los pies a “El Peje”, por lo que se presume que los victoreases “ya hablaron”.

Es cuestión de, números.

Es cuestión de, votos.

Y ya hay que preparar, el sufragio.

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