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Gana la magia gala

Gana la magia gala

Francia apeló al talento de sus jugadores para imponerse a una impetuosa Croacia y lograr la segunda corona de su historia en Mundiales

Rusia (Agencias).- Venció Francia, que fue lo único que hizo en la gran Final: ganar. La gloria, para Croacia, que hizo todo lo contrario a su adversario, jugar hasta que acabó reventada por el infortunio arbitral y un par de relámpagos de Mbappé en el segundo tiempo. Los éxitos no siempre son hijos del mejor futbol. En todo fue superior la milagrosa Selección croata durante gran parte del reto. Sólo vencida tras las casualidades que le hicieron caer ante la bicampeona Francia.

Con todo, nadie disputó más minutos y rodó tantos kilómetros como estos croatas decididos a proclamar la heroicidad del débil.

La Final no fue una excepción. Francia irrumpió en territorio ruso dispuesta a imponer su exuberancia atlética. Así fue de principio a fin. Con Griezmann como violinista, en esta Selección predominaron las trompetas de un grupo de muy notables boinas verdes.

Contra el modelo francés nadie se rebeló más que Croacia, donde la pelota no para a pies de Modric y Rakitic. El sentido gregario le permitió competir como nadie hasta que notó una sacudida tremenda. Al cumplirse la hora, la realidad era la escoria de su ilusión. El futbol tiene guiños inexplicables. Al descanso, no habría francés o croata capaz de argumentar la ventaja gala.

Francia ganaba a partir de la nada. Despegó con un gol en casa propia de Mandzukic —el primero en una Final certificado de esa forma— tras una falta que se sacó Griezmann de la chistera.

Croacia, bien gobernada por Modric,y el poliédrico Rakitic, daba vuelo a Rebic y Perisic por los costados. Mientras, sus centrales tenían bajo arresto a los puntas franceses. Por futbol, empeño y constancia, Perisic selló el empate tras unos cuantos rebotes croatas en la fortaleza de Lloris.

No había ni migas del ataque galo, siquiera un par de pases entre sus reclutas, cuando Griezmann lanzó un córner. La pelota superó a Matuidi, pero dio, más bien por azar, en la mano izquierda de Perisic. De repente, el VAR, que no se activaba desde Octavos, se encendió. Néstor Fabián Pitana echó un vistazo y otro vistazo hasta que condenó al equipo balcánico. Griezmann no falló.

De azote en azote, Croacia aún tuvo impulso en el primer tramo tras la tregua entre actos. Le movió una sobredosis de fe. Hasta que Mbappé cogió pista. El parisino pidió paso y metió el turbo. Primero, sacó la cadena a Vida y casi marca. Luego, se lanzó hacia un horizonte imposible y originó el gol de Pogba. Al 4-1 se apuntó él mismo. Ya sólo hubo oportunidad para una pifia descomunal de Lloris en el 4-2 de Mandzukic.

Bingo galo, honores para Croacia. Broche para un Mundial que merece el reconocimiento a Rusia por su buen orden y hospitalidad.

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