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Horrores gubernamentales

Horrores gubernamentales

ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Es cierto que cada gobierno que navega por Tamaulipas se siente perfecto y, eso, casi siempre desata alguna sonrisa y también una que otra carcajada, porque brotan a la luz pública algunos casos que entre los ciudadanos producen coraje por el descaro y de paso admiración por su frivolidad.

Y es que si se hace remembranza en ese sentido los gobiernos del PRI tenían lo suyo y, solo por citar dos errores me froto los manos para dejarme caer en el teclado, porque tuve la fortuna de que me tocara ser testigo y acumular el material que le dio vida a un par de notas periodísticas que por poco hacen que me coloquen una apretada esposa en las muñecas.

Y cómo no, si allá por inicios del año 2 mil, cuando Tomas Yarrington Ruvalcaba, gobernaba Tamaulipas, salí temprano ha hacer mis ejercicios en un campo deportivo cercano y en el trayecto, a eso de las 6: 30 horas, un enorme trailer color blanco estaba mal estacionado, lo que me llamo la atención.

Con las luces encendidas obstruía el tráfico y, por fortuna, en el periódico donde laboraba me habían armado con una cámara fotográfica la que, por cierto, fue de gran utilidad.

Descendí de mi coche y tomé algunas gráficas, lo que sorprendió a un chofer que bajo rápido de la unidad. ¿De qué se trata?, me preguntó. “Soy reportero”, le contesté. Primero, le pregunté sobre la falta vial y luego sobre el contenido en la caja de la unidad, sobre todo porque presentaba placas –si más no recuerdo- del estado de Guanajuato.

Sobre lo primero, aclaró que se extravió y que buscaba las instalaciones del DIF Tamaulipas. Realmente estaba lejos, en el otro extremo.

Luego, abrió la caja del trailer y cientos, tal vez miles de despensas, lucían acomodadas, lo que no tendría la mayor relevancia.

Lo que si fue sorpresivo, al acercarme, las despensas presentaban el logotipo del DIF de otro estado y también el del PRI, lo que le dio valor a las fotografías que se publicaron en la primera plana del periódico que en ese momento me hacía un lugar.

A raíz de eso me llamaron de la Sub secretaría General de Gobierno, en el tercer piso, para que le bajara una rayita, pero el caso ya estaba en boca de todos y, quisieron reclamar, pero al día siguiente, de una camioneta que circulaba a la altura de un ejido vecino de Ciudad Victoria, se cayeron despensas similares a las ya mencionadas.

Y otro caso que no olvido, fue motivo de burla ciudadana porque involucró al Benemérito de las Américas Benito Juárez García.

Y ni modo de que no, si se enviaron miles de invitaciones al sector educativo para conmemorar el natalicio de ese morenazo del alma, por lo que se concentró en la plaza principal local una buena cantidad de maestros, funcionarios y ciudadanos.

Pero días antes, una maestra me hizo llegar una invitación que, por supuesto, dio lugar a una nota publicada también en primera plana que provocó mofa, guasa, pitorreo y choteo -como lo quiera llamar Adela Micha-, por la fotografía de Benito Juárez que contemplaban en su mano.

Aparecía, el ex presidente oaxaqueño, con ojos verdes, labio sensual, nariz afilada, pestañon, tez aperlada y, con un peinado más moderno diferente a aquel con el que había enamorado a Doña Margarita Maza.

Era. muy parecido al físico del entonces gobernante, Eugenio Hernández Flores.

Otra vez me llamaron de gobierno y la explicación fue que se trato de un error de impresión que, por supuesto, nadie había notado.

Por lo que sé, en ambos casos hubo sanciones para los responsables en el DIF y en la Secretaria de Educación de Tamaulipas y así cesó el escándalo.

Pero ahora, con un gobierno del PAN en Tamaulipas, el descubrimiento de miles de mochilas de desecho de una administración también panista en Guanajuato, va más allá y, al igual que los otros sucesos arriba mencionados, desata el coraje y la carcajada entre el magisterio, los padres de familia y los estudiantes.

Para algunos de ellos todos los gobiernos son iguales.

Pero, para otros, éste salió más voraz.

A pesar de ser, tan ingenuo.

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