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Limpiar la casa

Limpiar la casa

¿Alguna vez ha llegado usted a una casa abandonada para habitarla? ¿Sabe lo que se tiene qué hacer inmediatamente?

Es común llegar y ver un completo desorden, suciedad, basura y más cosas; difícilmente encontraríamos una casa abandonada que estuviera en orden todos sus componentes y que inclusive los muebles pudieran estar protegidos hasta del polvo. En la realidad no sucede eso.

Y así sucede en la vida real y en la política.

En la casa, llegamos y tenemos que emprender acciones enérgicas: desde impermeabilizar para evitar que las filtraciones hagan daño a los techos y lo que tenemos protegido aparentemente. No podemos olvidar buscar cajas o bolsas para sacar todo lo que es basura y que incluye muchos objetos antiguos, empleados por los que la habitaron en su tiempo y o consideraron que no eran importantes, o de plano, no tuvieron interés en mantener una casa adecuadamente limpia.

Y luego, habrá que dejar los pisos y muebles de baño relucientes, así como la cocina y el dormitorio, al que se debe prestar especial atención orque será la base de un buen rendimiento: quien descansa bien, trabaja bien.

Igual sucede en la política.

Cuando llega una administración del color que sea y al nivel que sea, tiene que hacer una limpia no indiscriminada: debe revisar todo lo que hay y desechar lo que no sirve, lo podrido, lo echado a perder, pero mantener lo que realmente funciona y ha permitido que una administración siga en pie, igual que las casas.

Cansa, y mucho, para los que no nos dedicamos a la política, escuchar los discursos donde se culpa a los “de antes”. Hoy en día, los “morenos2 están eufóricos, felices, dando rienda suelta a sus frustraciones y traumas, atacando a todo lo que se mueve y pudiera oler a PRI, PAN, PRD o cualquier otro partido.

Los pobres creen que son el único partido existente y la única salvación de México. ¡Noticia! Seguimos de pie antes de que llegaran, y seguiremos de pie cuando se vayan.

En la administración pública suele echarse culpas a los de antes, y decir que había… corrupción, trampas, tráfico de influencias y más.

Nos olvidamos que muchos de los que hoy gobiernan en todo nivel también hablaron a los que ya se fueron para que les “echaran una manita” con un trámite, un préstamo o una gestión, y quien niegue lo anterior, además de ser un mentiroso será un cínico y deshonesto.

¿Cómo cree que se hicieron de créditos destinados a productores? Hay muchas versiones que involucran a candidatos y excandidatos que se hicieron de grandes créditos. ¡Vaya! Recordamos que a Baltazar Hinojosa se le ligó con préstamos de Procampo, y a “distinguidos” políticos tamaulipecos que han estado en puestos clave, y pasean una falta honorabilidad escudada en trafiques y más.

Y eso, todos sabemos que permea desde que existe la administración oficial hasta el día de hoy al menos, es decir: no se ha terminado y sigue mucha gente cuestionando los contratos de obras y designaciones de presupuestos, becas y gestiones mucho más importantes.

Es tiempo de dejar de ver la suciedad que había en la casa y atenerse a limpiar bien la misma, para que podamos entregar cuantas positivas a los que confiaron en nosotros.

Dejemos que descansen -si pueden- los que hicieron de esas “casas” un relajo, y pensemos en lo que vamos a hacer. Dejemos de justificar los errores atribuidos a las “decisiones de más de 80 años”. Eso ya pasó, y hay que superarlo.

Particularmente, a los tamaulipecos nos interesa saber que ha hecho y hará el gobernador Cabeza de Vaca y su gabinete, que harán los alcaldes que entran, y si son capaces de limpiar sus administraciones.

Nos importa poco o nada lo que quieran decirnos que les estorba o estorbó: queremos resultados a partir de su llegada: acciones, no pretextos. Es tiempo de ponernos a trabajar y dejar de culpar a los demás.

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