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Tiempo al tiempo

Tiempo al tiempo

Seguramente a muchos nos ha sucedido que tenemos un compromiso determinado y buscamos la prenda adecuada en nuestro armario, y cuál n será la sorpresa el ver y sentir que no nos queda ya, que no cierra el borrón y cierre de ajuste, o de plano, estamos más que incómodos al caminar porque nos marca y casi produce yaga.

En otras palabras, mostramos un marcado y sentido sobrepeso, que en palabras llanas quiere decir que estamos gordos, más de lo que estábamos, y decidimos hacer algo al respecto: una dieta, al menos.

Es probable que la elegida no sea la idónea porque la escogimos de las redes sociales o de un buscador, pero comenzaremos el próximo lunes la famosa dieta para ponernos como “figurilla” y poder utilizar de nuevo aquellas prendas.

Igual sucede con las administraciones.

Como lo hizo el gobernador Francisco Cabeza de Vaca, Xicoténcatl González Uresti y muchos más, el próximo presidente de México Andrés Manuel López prometió cambios, y este miércoles aseguró que será en unos seis meses cuando se de cuenta México de los cambios.

Igual que los gordos, no podemos entrar en dieta especial este lunes y ver el martes la báscula y sentir que ya bajamos suficiente: se requiere constancia, tiempo y decisión de hacer las cosas como se debe.

En las administraciones hay aspectos que llevarán semanas, meses y probablemente años en solucionarse. Un acueducto, por ejemplo, no se construye en tres meses, y así podemos ir obra por obra.

Lo que tenemos que atender es que las autoridades competentes se decidan a hacer los cambios necesarios, que haya avance siempre, aunque sea mínimo, pero que no se deje de caminar.

Y pedimos, como en las dietas se hace el erradicar lo que realmente hace daño -chocolates en exceso, carbohidratos y harinas, y otros alimentos- que lo que hace daño a la administración se erradique y se corrija, se cambie y sustituya por otro que sí funcione.

En ese sentido, se requiere ver si es viable lo que se hizo y si no, demandas, exigir cumplimiento a quien hizo mal las cosas y que devuelva lo que sobre-cobró, porque finalmente es nuestro el dinero que se gasta y no se vale, sinceramente, que se diviertan a costa de nuestros impuestos.

Dijo el señor López que en seis meses habrá cambios en México: vamos a dar el tiempo que solicita y el voto de confianza, y entonces, revisemos lo prometido y si no se cumple, hagamos algo y exijamos entonces de otra manera.

Pero inicialmente, tenemos que dar la confianza para que hagan lo que prometieron.

Porque queremos que a México le vaya bien, y que mejoren los indicadores de productividad y empleo, economía en general, hidrocarburos y más, porque deseamos vivir mejor y que los nuestros estén mejor, porque quereos hospitales y clínicas a las que no falte nada, y porque queremos infraestructura de calidad.

Por eso, deseamos que López haga un buen gobierno, y lo que nos toque hacer que lo hagamos todos. Prácticamente será la cuestión de los impuestos y dejar de hacernos locos con los aspectos de basura, contaminación y demás.

Asumamos nuestra postura y responsabilidad, como compromiso mínimo.

Y entonces, como deseamos hacerlo con López, podamos hacerlo con Cabeza de Vaca, con González Uresti y con todos los qe gobiernan, para que a México le cambie el rostro y nos veamos a nosotros mismos como una nación progresista y eficiente, que desea principalmente ser ese México que todos anhelamos.

Porque ya es hora de detener la corrupción, atacarla y castigar enérgicamente a los culpables, porque ya estamos cansados que nos saqueen. No hagamos lo que aquel bachiller victorense que, antes de entrar al servicio público dijo: “Pos me vale madre, pero yo voy a darle duro y me voy a hacer rico como sea” … Y se hizo rico…. Aunque no precisamente de la menara más honesta del mundo.

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