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Nueva terapia antiestrés: detrozar objetos con un mazo

Nueva terapia antiestrés: detrozar objetos con un mazo

Cuando terminan de romper los objetos, la gente se ríe y se le nota más feliz. Todos dicen que se sienten muy bien. Les ayuda mucho

México.– En Pequín, sus habitantes a raíz del estrés diario que llegan a sentir, para lograr liberar la tensión, pagan un precio módico para encerrarse en una sala con gran cantidad de objetos como lo son televisores, teléfonos entre otros y poder destruirlos por medio de bates, varas metálicas o mazos.

Situado en el popular distrito artístico 798 de Pekín, Smash (“destroza”, en inglés) es, desde septiembre pasado, el único establecimiento en toda China que ofrece esta poco ortodoxa terapia antiestrés, y ya cuenta con una media de unos 600 clientes al mes.

“Pekín es una ciudad muy ajetreada, tenemos mucho estrés. Es un lugar perfecto para un sitio como éste”, explica Jin Meng, cofundadora de Smash.

Parece un negocio rentable: cada mes gastan hasta 15 mil yuanes (2 mil 230 dólares, mil 950 euros) en objetos para romper, y en diciembre la facturación fue de 130 mil yuanes (19 mil 290 dólares o 16 mil 900 euros).

Estéreos, máquinas de cocer arroz o maniquíes, los clientes pueden elegir el objeto que más rabia les dé y pagar para destrozarlo; el más caro es un televisor de pantalla plana que cuesta 500 yuanes (74 dólares, 65 euros).

Eso sí, un cartel aclara que se trata de reciclar todo lo posible de entre la chatarra resultante.
De todas formas, lo que más pide la gente son monitores, teléfonos y teclados, algo que confirma cuál es la principal razón por la que la gente viene: “Últimamente, su mayor preocupación es el trabajo”, dice Jin.

“La economía china está bajando (en 2018 creció a su menor ritmo en 28 años) y la gente gana menos o pierde su trabajo. También hay problemas de relaciones de pareja”, agrega.

Otra de las particularidades de esta iniciativa es el perfil medio del cliente: “Entre un 60 y un 65% son mujeres de 20 a 35 años”, revela Jin.

“En China los hombres prefieren resolver sus problemas solos, no los comparten con otros. Las mujeres son más abiertas, cuando tienen problemas tratan de buscar formas de resolverlo”, apunta la joven emprendedora.

Jin detalla que las mujeres chinas se enfrentan a más estrés que los hombres debido a las
dificultades para conciliar su vida profesional —en la que, agrega, cobran menos aunque desempeñen el mismo trabajo— con las numerosas cargas familiares que les son impuestas.

Pero a él se le ve emocionado, como si celebrase que haya aparecido un sitio como Smash.

“La gente a veces bebe alcohol para solucionar sus problemas, pero ahora pueden venir aquí con sus amigos. Es un progreso”, afirma.

Entonces, ¿sirve de verdad romper cosas para deshacerse del estrés? Jin asegura que sí, que “cuando terminan, la gente se ríe y se le nota más feliz. Todos dicen que se sienten muy bien. Les ayuda mucho”.

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