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Empleo juvenil Tamaulipas y becas ninis

Empleo juvenil Tamaulipas y becas ninis

A partir de diciembre de 2018, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se presenta una nueva forma de ver y atender los grandes problemas sociales. Algunas voces las aprueban y otras las ponen en duda. La principal crítica viene por el carácter asistencialista y no productivo de los programas tipo becas.

Un tema sin duda significante, es el dedicado a los jóvenes que Ni Estudian Ni Trabajan, jóvenes NiNis, que en México se calculan en más de 7 millones entre las edades de 12 a 29 años. El gobierno de AMLO lo calcula en 3 millones de NiNis.

A ese grupo social le dedica el programa conocido como Jóvenes Construyendo el Futuro. Aquí se aborda el problema más que de becas, por la parte del problema del empleo y desempleo de NiNis.

Problemática: Empleo y desempleo de jóvenes en México: Conocer la tasa de desempleo juvenil en nuestro país, la subocupación entre los jóvenes, su relación con la economía criminal, la informalidad laboral y sus niveles de formación profesional, resulta fundamental para tener una radiografía de la situación y problemas de los jóvenes en México.

En México, la población de entre 15 y 29 años equivale a 29,706,560 habitantes, de los cuales 15,167,260 son mujeres y 14,539,300 son hombres. Como se puede apreciar, la población joven representa el 26.2% de la población total en México (Sánchez, 2014).

Como ya ha sido señalado, actualmente los jóvenes tienen una tasa de desempleo más alta que la de los adultos, incluso, cuando cuentan con un empleo, éste es de mala calidad, ya sea por su precariedad, su temporalidad o la falta de protección social. Por ejemplo, uno de cada tres subocupados es un joven (Sánchez, 2014).

Es importante que a los jóvenes recién egresados de una licenciatura en los empleos no se les pida experiencia, ya que van egresando y no cuentan con ella, los jóvenes estudian una licenciatura para mejorar y tener un empleo en el que puedan ir progresando, y no para tener un empleo informal (fabricas, taxistas, comerciantes, etc).

También se ha presentado una desigualdad entre los empleos a las mujeres, ellas son las más afectadas por que no se les da el mismo trato que a los hombres y los salarios son más bajos por el simple hecho de ser mujer.

Condiciones laborales jóvenes universitarios: Los jóvenes adultos universitarios reportaban, en conjunto, condiciones laborales menos graves que las que presentan sus coetáneos sin formación universitaria. A partir del siglo XXI esta condición se está revirtiendo en contra de los universitarios.

Es decir, según los porcentajes estimados, la población juvenil universitaria tenía mayor estabilidad laboral –vía el contrato escrito–, accede en mayor medida a prestaciones, su jornada es de 35 a 48 horas semanales o menos y trabaja en empresas de mayor tamaño y no en micronegocios donde, se sabe, se concentran los más altos grados de precariedad (Rojas García y Salas, 2008).

Según los datos de la ENOE 2008, los adultos jóvenes universitarios (pero, sobre todo, las mujeres jóvenes universitarias) parecen asirse a una mejor situación en el mercado, o bien a una situación menos vulnerable:

1) son los que obtienen el mayor porcentaje de trabajos con contratos escritos (más ellas que ellos); 2) en la categoría de contrato escrito y por duración del mismo, son los que presentan el porcentaje más alto, es decir, prácticamente la mitad no está inserta en empleos temporales y, por lo tanto, tiene contratos laborales más formales; 3) son los que tienen mayor presencia en el rubro de prestaciones laborales (la población femenina representa mayor puntaje en cuanto a seguridad laboral); 4) son los que obtienen los ingresos más elevados; 5) con relación a la presencia en micronegocios donde, se sabe, las condiciones de ingreso y productividad son muy precarias, son los que menos aparecen en pequeñas empresas de menos de cinco empleados y son los más ocupados en las más grandes (de 501 y más personas) (Navarrete, 2012).

En México, a partir de los años 2008 en adelante, después de la crisis mundial, la situación del empleo juvenil es un tema preocupante, que ha llevado a la realización de diversos estudios sobre la población activa joven y su vínculo con la escuela.

Estas investigaciones provienen de diversas disciplinas. Por ejemplo, desde la sociodemografía, tomando como base cifras de las Encuestas de Empleo, se ha mostrado que los jóvenes que viven y trabajan en México, en su gran mayoría, incursionan en empleos sin prestaciones y con ingresos menores a los de la población adulta.

Navarrete mostró, para la segunda mitad de la década de 1990, que cuanto menor edad –y, por lo tanto, menor escolaridad– tenían los jóvenes, eran mayores sus probabilidades de incursionar en empleos precarios, situación que recrudecía entre las mujeres, entre los jóvenes de áreas rurales y entre los que tenían un hogar con jefatura femenina (Navarrete, 2012).

CASO DE EMPLEOS ESTUDIANTES DE LA UAT:

En nuestro caso de estudio, podemos observar por medio de nuestras encuestas aplicadas a los egresados de dos Facultades de la Universidad Autónoma de Tamaulipas que:

De las 50 encuestas aplicadas a los profesionistas 27 son mujeres y 23 son hombres. De la Facultad de Ingeniería y Ciencias, 7 son mujeres y 18 son hombres. De la Unidad Académica de Ciencias Educación y Humanidades, 19 son mujeres y 6 hombres.

De 23 hombres, 14 son desempleados y 9 trabajan de lo que no estudiaron. De 27 mujeres, 15 son desempleadas y 12 trabajan de lo que no estudiaron.

Los profesionistas egresados no tienen empleo y las personas que tienen empleo no es de lo que estudiaron. Hoy en día cada vez son más las adversidades para los jóvenes que tienen una educación superior.

CONCLUSIÓN: Se requiere generar más y mejores empleos orientados a la población con nivel de estudios superiores y medio superiores, que es donde se encuentra la actual tasa mayor de desempleo.

Los empleos se tienen que distribuir a lo largo y ancho del estado, y los empleos que se generen ahora son resultado de los que ofrece la industria maquiladora del norte de Tamaulipas, le siguen las cifras polarizadas de empleos que normalmente se ofrecen en el comercio internacional de la zona de Nuevo Laredo, y por último los empleos que se ofrecen en la industria petroquímica de la zona conurbada Tampico Madero y Altamira.

Lo anterior provoca una indefensión a la zona centro, donde están la mayoría de los municipios (30 municipios) y estos expulsan a sus pobladores a emigrar hacia el norte y sur de Tamaulipas, o en su caso a ser aspirantes de braceros en los EUA.

Esta polarización de empleos de medianía salarial y baja estima de los profesionistas y técnicos de Tamaulipas, se debe romper con rapidez, ya que somos una entidad de bajos salarios, alto nivel de desempleo y polarizados, empeorando en que los pocos nuevos empleos se encuentran entre obreros y oficinistas, y registramos muy escasas ofertas para los
universitarios.

Se debe fortalecer la actividad de emprendimiento, contra la actividad de querer ser empleados, esto es Tamaulipas requiere una mística y nueva cultura de jóvenes emprendedores, ya que las empresas cada día son menos intensas en empleos y más intensas en usos de maquinaria, automatización y equipo robótico.

Esta problemática provoca desempleo, subempleo, ocupación en otras actividades de las que estudiaron y al final, “fuga de cerebros y mano de obra” hacia otras entidades y hacia los EUA, amenazando con terminar el capital humano estatal.

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