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Culpas ajenas

Culpas ajenas

Cansa, sinceramente, estar escuchando una serie de pretextos que argumentan algunos para justificar su ausencia de responsabilidad, su ineficiencia y su falta de pericia, sin lugar a duda.

En una forma inconcebible, el columnista es un poco -o mucho- masoquista, y todas las mañanas, como si fuera la hora del Ángelus, escucha la “mañanera”, que no es más que un ejercicio cínico y grotesco de una pseudo conferencia de prensa, en la que el presidente de la República lleva a algunos colaboradores o él, son su ausente simpatía habla de lo que cree que es correcto, y de donde han salido frases célebres en el mundo de los memes como “tengo otros datos” y muchas más.

Como sucede en esos eventos dignos de cualquier circo político, el principal actor justifica sus acciones y culpa siempre, totalmente y en todo momento, a los anteriores presidentes y anteriores administraciones de todo lo que no funciona en México, justificando su falta de resultados.

En Victoria estamos igual… o peor.

Tenemos un alcalde elegido por mayoría hace ya tiempo y que responde al partido que ocupa las preferencias mayoritarias de la entidad: Xicoténcatl González Uresti ganó la elección y con ello, la esperanza de muchos de que cambiarían las cosas. Nada fue cierto, y cuando se le llega a ver, asume una postura “lopezobradorista”, culpando a los anteriores presidentes municipales de lo que falla en Victoria.

Circula un post en Facebook que, palabras más, palabras menos, dice que ellos, los que nos gobiernan ya sabían a qué le entraban porque supuestamente conocían el terreno, así que, que se pongan a trabajar y no se quejen, porque es indigno el que estén justificándose con lo que otros no hicieron o dejaron de hacer.

Ningún alcalde ha sido perfecto, pero tampoco negligente como el actual; ningún alcalde ha dejado al cien por ciento sus obras concluidas. Recordemos que la administración de Oscar Almaraz trabajó intensamente en el acuaférico y mucha pero mucha pavimentación, aunque hay quien critica sus resultados.

Recordemos que Américo Villarreal, exgobernador, nos construyó -es un decir- el acueducto que alivió la sed durante tres décadas, y advirtió de la necesidad de hacer una nueva línea segunda para paliar las necesidades actuales, pero fue ignorado por gente como Egidio Torre y cómplices, y Victoria está sin agua hoy en día.

El alcalde de Victoria asume la misma postura que el presidente: culpar a los de antes para escudar así su falta de trabajo y resultados, sabedores de que somos un pueblo pusilánime que no es capaz de exigir resultados en forma ás enérgica, legal o penalmente.

Hay quien asume que debieran demandar a _González Uresti y separarlo del cargo, para poner a alguien que sí trabaje. El problema es que encabeza un cabildo igual de tibio y negligente, porque no hemos escuchado voces dentro que tomen postura contraria a la falta de servicios y justifiquen lo que no se hace. Todos se quedan como avestruces y eso indigna y choca.

No dice nada, no da la cara, no explica, y nadie sabe en qué gasta nuestro dinero que, asumen muchos, se distribuye equitativa y generosamente entre miembros de un clan que da pie a un nepotismo tácito, claro y deshonesto, que todos sabemos de qué forma se maneja.

¿De qué privilegios goza para hacer esas acciones?

Quisiéramos que, a falta de elementos o mecanismos jurídicos, se le llame a cuentas, se demande su destitución y se conforme una junta que trabaje realmente por los victorenses, que muy buena falta nos hace y queremos agua, clles y seguridad, como valores principales de la obra pública municipal, ajena desde que el también llamado “rey de la zumba” asumió un poder monárquico, grotesco y brutal.

Urge que quien manda ponga orden en la capital. Lo demanda el pueblo mismo.

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