EXPECTATIVAS AL ARRANQUE TRUKO VS. AVA

Dr. Jorge A. Lera Mejía

Mucho se ha escrito y analizado en cuanto la contienda electoral del próximo 5 de junio, donde Tamaulipas decidirá el nuevo gobierno estatal.

A diferencia de otros tiempos, donde en Tamaulipas se dirimian las fuerzas entre los candidatos del viejo PRI, haciendo sombra muy reciente solo por el PAN. En Tamaulipas se vió por primera vez la alternancia hasta que la población se vió harta de los abusos y altos actos de corrupción, que se vinieron presentando desde los últimos gobiernos de Manuel Cavazos, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández, ya llegando al colmo del desgobierno de Egidio Torre, que solo llegó al cargo, motivado por el lamentable asesinato de su hermano, el muy querido Rodolfo Torre Cantú.

Esos gobiernos priistas fueron para Tamaulipas, lo que los gobiernos de Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo para el país. Los abusos del poder y los actos de corrupción de unos y otros, permitieron al país y a Tamaulipas, la entrada de nuevos gobiernos de la alternancia.

En México, primero en el año 2000, ante fuertes hierros cometidos por los priistas, y el trágico asesinato del último gran priista reconocido, Luis Donaldo Colosio, permitió la entrada del primer gobierno federal de oposición, en la persona de Vicente Fox, al que le sucedió, con muchas dudas de su triunfo, otro panista, Felipe Calderón. Sin embargo, los resultados cosechados por la dupla Fox – Calderón, no dieron la fuerza suficiente para repetir el modelo neo panista, permitiendo el regreso del viejo PRI, en la persona de Enrique Peña Nieto.

Peña tuvo un gobierno bipolar; primero con grandes golpes mediáticos, permitiendo avanzar con la suma de los partidos de oposición y ser aprobadas importantes reformas estructurales. Pero en su segunda etapa, la mitad de su gobierno se vio manchado por tres factores negativos, que ya no pudo reponerse: el caso de los estudiantes de Ayotzinapa; la inseguridad creciente, y la corrupción galopante expresada en la llamada “estafa maestra”.

Fue de tal fracaso la segunda mitad de Peña Nieto, que dio entrada al voto del castigo, que permitió que grandes grupos de los electores, finalmente votaran mayoritariamente por el eterno opositor, Andrés Manuel López Obrador. El cual triunfó con más de 30 millones de votos marcando un nuevo récord electoral. Lo que pasó después, es otro fenómeno, similar a los desgobiernos de Fox y Peña, que hoy tienen en vilo y en ciernes, la posibilidad de volver a triunfar al partido Morena, que no ha logrado gobernar para todos los mexicanos, y tienen sumido al país, en la peor etapa de inseguridad, crisis económica, corrupción, falta de resultados, que solo por no tener una bien articulada oposición, no han logrado disminuir más los índices de popularidad del obradorismo, sin embargo, cada día es más notorio el desgaste del gobierno de la mal llamada 4T.

En Tamaulipas, algo similar sucedió a lo presentado a nivel nacional, el desgaste del priismo corrupto y la muerte del candidato Torre, permitió acelerar el cambio del viejo PRI al neo panismo encabezado por Francisco García Cabeza de Vaca, con el llamado Gobierno de los Vientos del Cambio.

La respuesta de gobierno de CdeV, ha sido positiva en el ámbito de haber recuperado los índices de seguridad, perdidos en los gobiernos priistas. Incluso, CdeV ha podido sortear positivamente la crisis económica que contrajo a nivel nacional el gobierno de la 4T entre 2019 y 2021, incluyendo el mejor manejo estatal de la crisis del Coronavirus.

Un factor que el año pasado casi logra descarrilar a Tamaulipas, es el manejo mediático y político del “juicio de desafuero” inducido por AMLO, y sus cómplices Alejandro Gertz, Santiago Nieto y el congreso morenista. A esto se le conoce como la judicialización de las elecciones, similar a lo ocurrido en otras entidades.

Sin embargo, en Tamaulipas, el gobierno cabecista se ha sabido defender de la ofensiva centralista, junto el apoyo del congreso estatal.

Un elemento muy importante de esta ecuación, fue y sigue siendo el hoy candidato de la coalición “Va por Tamaulipas”, Cesar Augusto Verastegui Ostos, que primero desde el partido PAN, luego en cargos de alcalde de Xicotencatl y luego como diputado federal, hasta ocupar el máximo cargo de la Secretaría General de Gobierno con el propio Francisco García Cabeza de Vaca, ha sido un elemento básico para la evolución política y económica de este gobierno de los vientos.

El propio carácter creativo del conocido como El Truko, le ha venido permitiendo crecer y consolidar su candidatura, al grado de venir de menos a más en las preferencias electorales medidas por las diferentes encuestas. Vale recordar que en política como en las carreras de caballos, “caballo que alcanza gana”.

Por la otra esquina, la persona del candidato de Morena, el doctor Américo Villarreal Anaya, ha venido posicionándose con dificultades, primero por lo desaseado que resultó el proceso interno, después por la falta de pericia del manejo de sumar a los contrarios y cicatrizar las heridas; después, el grave tema del conocido como “Carmonazo”, que vino a manchar a muchos de los actuales alcaldes y diputados de Morena, empezando por el propio dirigente del partido, Mario Delgado y su lugarteniente, el diputado federal, Erasmo González.

Esos hierros, junto con la pérdida de las mayorías en el congreso local, han venido disminuyendo la cohesión del grupo Morena de Tamaulipas. Que no termina por unificarse, siendo ensalzado incluso, por el propio integrante de ese partido, en la persona del senador suplente de Ricardo Monreal, Alejandro Rojas Díaz Durán.

Mi punto de vista es que, los peores enemigos de Morena, son sus propios integrantes.

Por todo lo descrito, me atrevo a pensar que la lucha será muy dura y encarnizada, que vendrán muchas encuestas a modo de cada bando, que por ahora se parte de un literal empate técnico, pero que la experiencia y manejo político y de los comités locales se encuentra más consolidado por parte del candidato del PAN, PRI y PRD, que tendrá mucho trabajo de pulir y dirimir diferencias, el otro candidato de MORENA, PT y PVEM.

Por ahora todos listos en el arrancadero…

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