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Entre Nos – Decisiones inadecuadas

Entre Nos – Decisiones inadecuadas

Por Carlos Santamaría Ochoa

mayo 31, 2015

Sin lugar a dudas, la decisión de las autoridades federales en torno al magisterio nos dejan un muy mal sabor de boca a quienes creemos aún que la legalidad, la formalidad y el buen gobierno existen en México.

Razones como la anterior nos orillan a buscar alternativas para que nuestros hijos puedan irse lejos, hacer su vida fuera de esta hermosísima frontera de corrupción y falta de gobierno, de carácter y de autoridad total.

Ahora resulta que ese grupo de vividores que tienen meses cobrando sin devengar su salario, echando a perder una generación completa de mexicanos, destruyendo todo cuanto les ha sido puesto enfrente, bienes nacionales, federales, estatales y municipales, privados y más, que esos vividores y vagos, malvivientes con actitudes delincuenciales se han salido con la suya.

¡Valiente país el nuestro!

Primero, se les indica que deberán ser sujetos a evaluación, lo normal en cualquier civilización que se precie de manejar un poco de calidad y que busque que sus profesionistas no caigan en la mediocridad como la que vivimos en el sector magisterial mexicano, amparados –solapados- por un sindicato corrupto y una Coordinadora que solo sirve para delinquir.

Las evaluaciones, cuando uno sabe lo que hace, no tienen problema para aprobarse, y garantizan mucho a los que reciben el beneficio del bien o servicio en cuestión. En este caso, los alumnos estarían seguros que sus profesores tienen idea siquiera de lo que es un pintarrón o un sistema electrónico para ofrecer sus clases.

Pero en plena época electoral, con el temor de que estos vividores no sean metidos en cintura, el gobierno ha cedido y les ha permitido que sigan siendo los holgazanes de siempre, los vividores incapaces de mantener un sistema adecuado de docencia para sus alumnos, y les ha suspendido la evaluación, porque considera que no es el tiempo para llevarla a cabo.

O sea: ponen una cosa y luego la quitan.

Nos preguntamos: ¿Será necesario delinquir y tomar las calles para que bajen el precio de la gasolina? ¿Nos están invitando a ser delincuentes para lograr alcanzar metas?

Esa es la educación que los miembros de una pseudo Coordinadora muestran a sus alumnos, y les muestran que delinquiendo pueden conseguir más que trabajando.

No estamos de acuerdo en ello, lo hemos manifestado una y mil veces, y somos de la idea de que se debe tener orden y disciplina, energía y autoridad para optar por ser una nación que merezcamos.

En este caso, sería necesario que aquellos que saben de docencia, que llevan en la sangre el espíritu del maestro, el verdadero y real maestro puedan incidir ante las autoridades para que no se dejen apantallar por esos delincuentes y no nos sucedan esas cosas denigrantes para una nación como la nuestra.

No es posible que otros gremios tengan parámetros de medición con alto grado de exigencia y eficiencia y los profesores no quieran someterse a pruebas donde su calidad salga a relucir, o la ineficiencia de otros les haga hacerse a un lado para que la educación se beneficie, y con ella, millones de personas.

Está bien que hay tolerancia, que hay campañas y estrategias para convencer, pero lejos de convencernos o de sumar adeptos que se pueden traducir en votos, suponemos que el sistema se equivoca: México ya no quiere tanto vividor, tantos reclamos y paros, marchas y de esos desmanes que únicamente nos muestran que la autoridad es todo menos autoridad, y que cuando hay problemas, los vividores como esos maestros sin serlo lastiman, hieren, int entan matar, los detienen, y con una pequeña muestra de su fuerza, una manifestación de unos cuantos, los dejan salir y listo: ya no hay problemas.

No pensamos que sea justo, por donde se le vea, pero es la autoridad la que ha marcado la pauta. Triste, muy triste, la verdad.

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