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Entre Nos…Triunfo contundente

Entre Nos…Triunfo contundente

Por Carlos Santamaría Ochoa

 

Entre Nos…Triunfo contundente… Independientemente de lo que venga en estos días, Tamaulipas amaneció este lunes pintado de tres colores: verde, blanco y rojo, como señal de que las mayorías de votantes eligieron a los representantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para ser sus diputados federales, en una elección que fue más lógica que la anterior, cuando miembros del entonces fuerte Partido Acción Nacional ganaron sin merecer varias curules.

Y decimos sin merecer porque ni hicieron campaña ni trabajaron por la gente, como sucedió durante su gestión, razón por la cual la gente les volvió a dar la espalda.

En redes sociales abundaron comentarios referentes a la elección, buenos y malos: muchos se quejaron de los resultados y hasta llamaron con palabras altisonantes a quien se inclino por el partido triunfador.

En la democracia no siempre se gana, aunque es lo ideal: se trata de convencer y ganar la mayor cantidad de opiniones para salir triunfante. Lo anterior no descalifica a nadie, por extraña que sea su propuesta, para haber sido respetado en el proceso de referencia.

Vimos partidos nuevos, lo que hemos criticado considerando que lo único que hicieron sus creadores fue echarse como hienas sobre el presupuesto oficial, buscando mantener el registro para mantener la ubre presupuestal, sin importar ni ideologías ni nada por el estilo, recogiendo la carroña política de otros institutos que desecharon recursos humanos por ineficientes o fueron traicionados por otros que decidieron que eran la mejor opción y no se les tomó en cuenta.

Hubo de todo, la verdad.

Y obviamente, no faltará quien grite a los cuatro vientos que se compró el voto, que se manipuló a la gente, que se amenazó y muchas cosas más, aunque, como suele suceder: no se tienen pruebas. Lógico en un perdedor, porque pocas veces alguien se levanta a decir: “me ganaron, lo reconozco”. Como si fuera un deshonor reconocer una derrota.

Es la política moderna, donde se grita y se difama como premisa fundamental de campaña de convencimiento, donde no se propone y se trata de difamar y hacer pedazos al contrincante con todo y familia, trayectoria y lo que huela o suene a él o ella.

Es esa la política que tiende a desaparecer y lo vemos como un claro ejemplo en el vecino estado de Nuevo León, donde la ciudadanía, cansada de tanta porquería decidió postular, apoyar y llevar a un inobjetable e histórico triunfo a un candidato independiente. Triunfo de la democracia por donde se vea.

En Victoria fueron dos fuerzas políticas las que se pelearon hasta el último en la victoria, sin embargo, la contundencia del voto a favor del contador Miguel González Salúm se impuso a un Gustavo Cárdenas muy debilitado por algunas estrategias, desde el punto de vista de los politólogos, muy equivocada.

El caso es que hay que esperar a que se oficialice el triunfo de los candidatos en todo el país; Tamaulipas entrega cuentas positivas al PRI y no a otros institutos políticos, lo que de alguna manera ofrece continuidad en las políticas instrumentadas.

Por otra parte, con el resultado del presente proceso se abre también la posibilidad de iniciar un proceso electoral en pos de la gubernatura que debe cambiar en el próximo año.

Inicia todo el proceso y amarres con grupos de poder para tratar de llevar a un buen candidato, levantarle la mano y orillarle a que se convierta en el más fiel representante de las necesidades y ambiciones de los tamaulipecos.

Lo bueno de todo es que el proceso se llevó a cabo dentro de un ambiente de tranquilidad: la violencia no asomó, afortunadamente. Habrá que esperar los resultados oficiales esta misma semana.

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