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Entre Nos … ¿Se puede contar lo bueno?

Entre Nos … ¿Se puede contar lo bueno?

Por Carlos Santamaría Ochoa

Entre Nos … ¿Se puede contar lo bueno?… Somos difíciles, sin duda alguna: nos gusta hacer leña del árbol caído y del que aún está por florecer o crecer: la envidia a veces nos agobia y acaba; este domingo una película por el Disney Channel hablaba precisamente de una princesa y la forma en que el reino estaba lleno de oscuridad por la soberbia y la envidia, el orgullo y esos sentimientos que estorban. En la luna 5000 ella hace el milagro, como suele suceder en los cuentos infantiles, y se liberan estas pasiones bajas, dando pie a las verdadera y realmente humanas.

Así nos pasa: cuando alguien llega a un cargo de elección popular, lo primero que se nos ocurre pensar es “ahora sí, va a robar como nunca” y frases por el estilo. Cuando una autoridad de cualquier nivel es nueva, también pensamos en que nos van a hacer trampa y no van a hacer nunca nada por nosotros. ¿Así o más optimistas?

Cada presidente municipal que llega tiene la sombra de la corrupción ya etiquetada. No podemos meter las manos por ellos porque realmente no tenemos idea de cuánto se maneja –peso a peso- en los presupuestos oficiales, y si está o no bien aplicado este recurso.

Lo que sí podemos decir es que no todo es como queremos verlo en la envidiosa imagen del de al lado que ha llegado a sobresalir en un ámbito en el que nosotros no hemos incursionado, por falta de interés o de oportunidades.

No somos, tampoco, de la idea de que los “retoños” tengan que ocupar cargos públicos igual que sus  familiares que, probablemente fueron muy buenos políticos.

Alejandro Etienne Llano es el alcalde de Victoria y le queda un año de gestión; lo sabemos y como ciudadanos que somos de la capital, exigimos a él y todo su cuerpo de gobierno que nos entreguen la mejor de las cuentas respecto al dinero que hemos confiado en sus manos.

Vemos muchas colonias sin pavimentación, pero cuando pasamos, por ejemplo, por el puente de la Moderna, nos quedamos callados; circulamos por Juan B. Tijerina y Berriozábal y también, no somos capaces de aplaudir que la calle esté en muy buenas condiciones, o que los servicios de alumbrado sirvan en sitios donde antes o había. Aunque, en ese rubro, hemos de solicitar no apaguen tantos focos en sectores tan amplios: fomentan la delincuencia.

Hay muchas obras que se llevan a cabo a nivel municipal y estatal, e inclusive, a nivel federal. Cuando vamos a la frontera, tenemos la tranquilidad de que la Policía Federal nos escolte, y eso cuesta dinero, pero nunca lo vemos, porque sentimos que es la obligación de la autoridad. Cierto, lo es, pero hay que reconocer cuando se hacen bien las cosas.

En otras tareas criticamos a más no poder sin poner de nuestra parte, como suele suceder con el sistema educativo que, con muy malos elementos y malos padres que dejamos toda la responsabilidad en un grupo de flojos y vividores y queremos hijos genios, pretende levantarse de la nada. No es por ahí., hay mucho qué hacer pero tenemos que entender que somos parte fundamental de ese engranaje, y de la exigencia de que las cosas se hagan bien y a la primera, como reza aquel principio fundamental.

Tenemos mucho qué hacer entre todos, y, sinceramente, si no colaboramos, difícilmente podremos avanzar.

Molesta que muchas personas critican el índice de abstencionismo de las votaciones pasadas, y muchos ¡No tienen siquiera su credencial de elector! Es decir: critican sin poner de su parte.

En ese sentido, suponemos que para poder exigir hay que cumplir en primera instancia, y entonces, la autoridad no podrá hacerse a un lado ni hacer como que trabaja, porque les vamos a pedir que cumplan al cien por ciento, pero claro, solamente cuando nosotros hagamos lo propio, que es nuestra función como miembros de esta maravillosa comunidad.

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