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Entre Nos…Y ellos… ¿Cuándo?

Entre Nos…Y ellos… ¿Cuándo?

Por Carlos Santamaría Ochoa

 

Entre Nos…Y ellos… ¿Cuándo?… Dicen los miembros del colegio Mexicano de Nutriólogos que la desnutrición en el adulto mayor puede ser un signo de negligencia activa o pasiva en su atención, y por lo tanto, de maltrato. El día 15 de junio se ha establecido como “Día Internacional de la Toma de conciencia del abuso y maltrato as la persona adulta mayor”, por instituciones de todo el mundo… o casi todo.

Pero, ¿Por qué tan importante resulta el tema? Todos tenemos “viejitos” en casa que pueden ser nuestros padres, abuelos, tíos o algún otro familiar, sin dejar de pensar en aquella gente que no tiene lazos filiales pero sí humanitarios.

Resulta común ver que nuestros viejitos están flacos como nada, débiles y amarillentos en su aspecto: no comen y por ende, padecen de esa terrible anemia que hace que sus problemas sean mayores.

Los adultos mayores no son cosas para arrumbarles, ni desechos familiares: somos muy interesados en tenerlos para que nos ayuden a cuidar a los hijos cuando pequeños y queremos salir a dar una vuelta, a una cena o algo más, pero no les prestamos la atención debida.

Cuando o quieren comer pensamos: “ya está grande, ya sabe lo que hace”, y dejamos que entren en esos estados de abandono propiciados muchas veces por nosotros mismos.

Les tildamos de anticuados, de que no se ponen la pila o de que son necios y enojones, gruñones y desesperan.

No olvidemos que es este un paso en la vida de cada persona al cual estamos llamados todos –casi todos- los seres humanos. No es fácil desentenderse de algo que viviremos seguramente, y entonces pediremos la atención debida, la que no dimos a nuestros viejos en su tiempo y reclamamos para nosotros.

“Mi mundo… su mundo… nuestro mundo… sin abuso ni maltrato a la persona adulta mayor” reza el slogan que nos motiva y sugiere atención a ellos.

Vivimos a diario situaciones difíciles y no entendemos que el abuelo o la abuela solamente se tomen su taza de café en todo el día, y como no les da hambre, no insistimos, pensando que gastan pocas energías y por ello no comen.

Nada hay más equivocado. El trato a los adultos mayores debiera ser generalizado en materia de humanismo y caridad, en sentido totalmente humano y más, porque los tenemos mucho muy olvidados, y cuando se requiere, pocas veces les atendemos.

No suceda una hospitalización porque nos peleamos con todo mundo por ver quien se queda a cuidarle: buscamos el mínimo pretexto para ir a atender nuestras “prioridades”.

No olvidemos que ellos nos cuidaron y fueron parte importante en nuestro desarrollo. Los viejos, nuestros  viejitos son fundamentales en la construcción de un mundo feliz en torno a la familia.

Resulta importante tener conciencia de lo anterior, y no dejar que un solo día nos acordemos de ellos: resulta como el día del padre o la madre: que tenemos que estar pendientes de ello y ellos todo el año y no únicamente una jornada. Eso no sirve de mucho, y a los viejitos les afecta sobremanera el abandono.

Viven en depresión casi permanente, sabedores que su misión en este mundo está por fenecer, y comienzan a aceptar su destino nuevo, quedando ahí, a la espera de una segura e inminente muerte.

¿Qué hacer por ellos? Darles días de felicidad y compañía, recuerdos y afectos, cariño, comprensión y charla: que sepan que estamos interesados en ellos, y que somos agradecidos con al vida y el Supremo Creador por haberlos tenido por tantos años.

No debemos olvidar que todos vamos al camino de la vejez, de ser adultos mayores, y de estar condenados a una mecedora o sillón donde el olvido y la desesperanza son factor prioritario y de todo el tiempo.

Por favor, no deje que suceda eso con sus viejitos, sus adorados viejitos.

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