Compartir
Entre Nos… Burocracia Fatal

Entre Nos… Burocracia Fatal

Por Carlos Santamaría Ochoa

 

Entre Nos… Burocracia Fatal… En todos los sectores productivos hace daño: la burocracia, como se conoce a la actividad que desarrollan los trabajadores al servicio del Estado en sus tres niveles con falta de eficiencia, es tan dañina como el más ácido de los solventes en un río donde se alimenta una ciudad.

Los parásitos que existen en oficinas existen y sobreviven a los presupuestos, pero no hacen nada por merecer un peso de su sueldo, y una clara muestra la tenemos en esos parásitos que conformaron una Coordinadora dizque de “educación” y la han tomado como pretexto para holgazanear, delinquir y ser un grupo de vividores que en nada benefician a la sociedad. Son un estorbo, dicho en otras palabras.

Pero no son los únicos: nos ha tocado ir a realizar un trámite educativo y encontrarnos con que tenemos que presentar una y mil copias de uno y mil documentos, esperar tiempos terriblemente tediosos para una solución a medias.

Estamos cansados de sacar copias a la credencial de elector para todo y que todo mundo tenga ese tipo de documentos con nuestros datos. Así, identificaciones y constancias que no tienen más utilidad que el engrosar cajas de papelería inútil y colaborar a la deforestación del mundo por el alto consumo de papel.

Pero no todo es papel: existe también una deficiencia en los trámites de gente sin escrúpulos que no tiene idea de lo que es servir a los demás, de ahí que, cuadrados en su forma de pensar –nunca llamada inteligencia- sean torpes en sus decisiones, porque, para colmo de males, están en puestos directivos y no tienen idea de lo que es servir, pero menos lo que es tomar decisiones que beneficien a la empresa, institución o dependencia.

Aplica en el sector educativo, oficial y particular, sanitario, jurídico y todos donde el ser humano destaca por su participación. Son irremediablemente torpes e inútiles y nos hacen la vida difícil.

En instituciones determinadas, no quieren mover un torpe pie siquiera si no se les ordena: no tienen la iniciativa necesaria para destacar, pero tienen amigos que los ubican de un puesto a otro, y así, echan a perder el trabajo que pudiera presentarse en gente que tiene ganas de ayudar a quien lo necesita.

Los  -y las- burócratas nos hacen mucho daño y cada vez se esmeran más en que nos hastiemos de este tipo de personas.

Pero, dice un dicho que “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”, y en ese sentido, lamentamos el hecho de que se les permita subsistir en cargos importantes y se dejen llevar por intereses personales, pasiones o amiguismos nefastos que solo perjudican la buena marcha de las instituciones.

No merece Victoria ni Tamaulipas gente de este tipo, dicho sea con toda precisión.

Y es cuando nos percatamos que, si uno se queja, lo bloquean, le hacen la vida imposible y le quitan algunas responsabilidades para compartirlas con sus iguales, los burócratas que se dedican a ver el mal en los demás antes que el bien de los que quieren hacer algo de provecho.

No podemos permitir este tipo de acciones, porque queremos un Tamaulipas mejor para nuestros hijos, para las generaciones que se encargarán de hacer algo por mejorar lo que hoy tenemos, y porque los que estamos haciéndonos a un lado podamos contar con un servicio eficiente en todos sentidos, porque lo merecemos, y porque quien cobra por hacer algo no debe hacer gala de malos modos para con los demás.

Somos de la idea de que trabajar es una bendición, y quien lo hace para servir a los demás tiene doble bendición, porque además de llevar a su casa con qué comer, tiene la posibilidad de ayudar a alguien más, y eso no tiene precio.

Tengamos paciencia con esos vividores de cualquier presupuesto, y hagamos que nuestros servidores públicos, desde el intendente hasta el gobernador se ganen cada peso de su salario con vocación y entrega de sí mismos, por favor.

Comentarios: [email protected]

Dejar un Comentario